El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una advertencia contundente a Canadá: los productos canadienses podrían ser excluidos de ciertos programas de compras públicas si el país vecino no ofrece una reciprocidad plena para las empresas y agricultores estadounidenses. En un mensaje publicado en su cuenta de Truth Social, Trump explicó que estas adquisiciones representan más de 50.000 millones de dólares anuales para su gobierno.
Esta medida se centra en los Programas de Adjudicación Múltiple, donde el Gobierno federal y otras entidades pueden adquirir productos y servicios mediante contratos establecidos por la Administración de Servicios Generales. Trump ha instruido a dicha administración a colaborar con la Oficina del Representante Comercial para eliminar los productos canadienses de estos programas, condicionando su reintroducción a que Ottawa restablezca lo que él considera una «reciprocidad justa».
La amenaza de Trump coincide con la implementación de aranceles de represalia por parte de Canadá, que afectan productos estadounidenses por un monto cercano a 27.600 millones de dólares canadienses. Estas tarifas, que oscilan entre el 15% y el 50%, son la respuesta a los aranceles del 50% impuestos por Washington el mes pasado sobre ciertos productos canadienses, aumentando la tensión en la relación comercial entre ambos países.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha defendido la decisión de su gobierno de terminar las negociaciones, argumentando que las condiciones propuestas por Estados Unidos no eran justas. A pesar de la creciente fricción, Carney ha señalado que aún existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo comercial beneficioso para ambas naciones, aunque la incertidumbre sobre el futuro del T-MEC se intensifica con estas nuevas medidas.



