Estados Unidos ha confirmado la destrucción de cinco petroleros iraníes como respuesta a dos recientes ataques con misiles balísticos lanzados por la Guardia Revolucionaria Islámica contra un buque de guerra estadounidense. Esta operación tuvo lugar cerca del Estrecho de Ormuz, un punto estratégico en el tráfico marítimo del petróleo, según anunció el Comando Central en su cuenta oficial de X.
Los ataques iraníes se reportaron en localidades como Jarg y Jask, donde se registraron daños a embarcaciones, aunque no se reportaron heridos. La agencia Tasnim, asociada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI), confirmó que uno de los petroleros fue atacado sin causar víctimas, mientras que medios estatales iraníes también informaron sobre el ataque a otra embarcación en el puerto de Jask.
En medio de este incremento de tensiones, la Guardia Revolucionaria iraní ha amenazado con atacar petroleros de Kuwait y Baréin, instando a las tripulaciones a abandonar de inmediato los puertos de estos países, a los que acusan de colaborar con Estados Unidos. Además, el gobierno de EE.UU. ha intensificado su presión contra Irán, imponiendo sanciones a 36 entidades e individuos relacionados con el sector de la aviación, lo que agrava aún más la situación.
A medida que se desarrollan estos acontecimientos, persiste la incertidumbre sobre la respuesta futura de Irán y las posibles repercusiones en la región. La comunidad internacional observa con atención cómo se desenlazan estas tensiones en un contexto de creciente conflicto que ya lleva seis meses.



