Eliza Carballo, madre de dos menores que estuvieron en la Fundación “Restaurando Vida, un Muerto que Revive” en Haina, sale al paso de las acusaciones sobre maltrato. Tras la denuncia de un niño de 12 años, que llevó a un operativo donde fueron rescatados otros 13 menores, Carballo asegura que sus hijos nunca sufrieron abuso y que incluso deseaban quedarse en el lugar.
La mujer, quien llevó a uno de sus hijos a la fundación en 2018, explicó que lo hizo por problemas de conducta después de que el menor estuviera en un centro del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI). Asegura que, tras su llegada a la fundación, su hijo mostró cambios positivos en su comportamiento y desempeño escolar, lo que la llevó a confiar en el pastor Ángel Gabriel Capellán, responsable del centro.
Durante su estancia en Italia, Carballo mantenía contacto diario con sus hijos a través de videollamadas y visitaba el lugar frecuentemente. Afirma que nunca escuchó quejas de sus hijos sobre la fundación, y que incluso disfrutaban de las actividades allí, participando en labores agrícolas y asistiendo a la iglesia. Rechaza las versiones negativas sobre el pastor, a quien describe como una figura disciplinada y respetuosa.
La situación ha cobrado relevancia nuevamente luego de que las autoridades intervinieran tras la denuncia del menor. La presidenta de CONANI, Ligia Pérez Peña, indicó que ya se había intervenido la fundación en el pasado por irregularidades. Mientras continúa la investigación, el pastor Capellán y otro individuo están detenidos y se espera que se presenten ante la justicia en los próximos días para determinar su situación legal.



