Abelardo de la Espriella tomó posesión como nuevo presidente de Colombia en una ceremonia realizada en Cali, donde anunció que enfrentará sin tregua al narcoterrorismo y descartó cualquier negociación con grupos armados. Su discurso radica marcadamente en reforzar la alianza con Estados Unidos y buscar la derrota definitiva de las organizaciones criminales mediante la fuerza.
El mandatario se distanció de la tradición de realizar la investidura en Bogotá y trasladó el acto a una guarnición militar en Cali, ciudad vulnerable a ataques guerrilleros. De la Espriella prevé intensificar bombardeos junto a aliados internacionales y cerró la oficina presidencial de paz, prometiendo erradicación de narcocultivos y una política de mano dura ante la violencia que azota al país.




