La tensión en el estrecho de Ormuz ha escalado después de que la Guardia Revolucionaria iraní anunciara ataques a buques estadounidenses y una base en Jordania. Esto es en respuesta a los recientes bombardeos de EE.UU. que destruyeron cinco petroleros iraníes en el golfo Pérsico.
En un comunicado, la Guardia Revolucionaria afirmó haber atacado dos embarcaciones estadounidenses y ocho petroleros, causando significativos daños. Además, reportaron que diez barcos que intentaban atravesar una zona prohibida fueron también atacados, bajo la justificación de que estaban «instigados» por EE.UU. La fuerza naval iraní reafirmó su control sobre el estrecho de Ormuz.
Simultáneamente, se detalló que se lanzaron misiles contra la base Al Azraq en Jordania. Según el Ejército jordano, lograron interceptar dieciocho misiles iraníes, mientras que algunos cayeron en áreas despobladas. Estos eventos se producen en un contexto de creciente hostilidad entre ambos países, con bombardeos y ataques mutuos.
Las acciones recientes de Irán se dan tras la afirmación del Comando Central de EE.UU. sobre la destrucción de embarcaciones vinculadas a la Guardia, lo que ha intensificado el conflicto. La situación en la región sigue siendo tensa, y la comunidad internacional observa de cerca los desarrollos que podrían surgir en los próximos días.


