La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, comúnmente conocida como los «lefebvrianos», ha decidido presentar un recurso al decreto de excomunión emitido por el Vaticano. Este decreto afecta a miembros de la congregación ultraconservadora, quienes llevaron a cabo la ordenación de obispos el 1 de julio sin la autorización del Papa, una acción catalogada como cismática.
En su comunicado, la Fraternidad busca la suspensión del decreto, argumentando que tienen el derecho de apelar a la Iglesia por considerarse perjudicados. Afirman que su petición se hace con respeto a la autoridad eclesiástica y en busca de justicia, verdad y el bienestar de la Iglesia.
El 2 de julio, el Dicasterio de la Doctrina de la Fe confirmó la excomunión de cuatro nuevos obispos de la congregación, así como de otros miembros influyentes por participar en la consagración episcopal sin la aprobación papal. La Fraternidad, encabezada por Davide Pagliarani, ha calificado estas excomuniones de «injustas e inválidas» y ha pedido la oración de los fieles para su causa.
A pesar de que Benedicto XIV levantó la excomunión de la congregación en 2009, el enfrentamiento con la Iglesia ha persistido, intensificándose bajo el papado actual con restricciones a la misa «tridentina». La situación sigue evolucionando, y muchos fieles están atentos a cómo se desarrollará este nuevo capítulo en la relación entre los lefebvrianos y el Vaticano.




