Imran Khan, el ex primer ministro de Pakistán, fue llevado de nuevo a prisión tras someterse a exámenes médicos en un hospital de Islamabad. Esto ocurrió el pasado viernes, después de que un equipo médico lo declarara apto para regresar a la cárcel, según informó el ministro de Información, Attaullah Tarar.
Khan, quien estuvo al frente del país entre 2018 y 2022, enfrenta una condena de 17 años por corrupción, un fallo que él y su esposa, Bushra Bibi, niegan. Su arresto en 2023 provocó protestas en todo Pakistán, evidenciando la crisis política que atraviesa el país. Durante su evaluación médica, su hermana Uzma Khan, médica de profesión, estuvo presente como parte del proceso.
La situación se tornó tensa en los alrededores del hospital privado Shifa International, donde cientos de policías fueron desplegados y las vías fueron bloqueadas para controlar a los manifestantes. Los abogados de Khan han alertado sobre un deterioro en su salud, indicando que ha perdido gran parte de la visión en su ojo derecho, lo que ha suscitado preocupación entre sus seguidores y familiares.
A pesar de las manifestaciones y la impugnación del gobierno a la decisión del Tribunal Supremo que ordenó su traslado, Khan fue llevado a la prisión de Adiala. La incertidumbre persiste sobre su salud y el futuro de su proceso judicial, ya que muchos consideran que las acusaciones en su contra son de carácter político.




