La copresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, arremetió enérgicamente contra los críticos de la escultura que su Gobierno planea erigir en honor a Fidel Castro, coincidiendo con el centenario de su nacimiento. Durante una intervención en medios oficiales, Murillo descalificó a sus adversarios, calificándolos como «traidores» y «cobardes», y les acusó de carecer de orgullo y dignidad.
La escultura, que representa a Fidel Castro en metal y mide 13 metros de altura, será instalada en el paseo «De Bolívar a Chávez», en la antigua Avenida Bolívar de Managua. Este monumento, rodeado de siluetas de árboles metálicos, se ubicará en un parque de entretenimiento cercano al Ministerio de Hacienda y frente a la Asamblea Nacional, según informes de EFE.
Las críticas hacia la obra no se han hecho esperar. El sacerdote nicaragüense en el exilio, Edwing Román, expresó su indignación a través de las redes sociales, señalando que mientras muchos nicaragüenses padecen hambre y viven en condiciones precarias, el régimen destina recursos a glorificar figuras como Castro y Hugo Chávez. Esta situación ha generado un intenso debate sobre las prioridades del Gobierno nicaragüense, que mantiene una relación cercana con Cuba.
A medida que se acerca la fecha de instalación de la escultura, persisten las controversias sobre el uso de fondos públicos y la relevancia de honrar a figuras históricas como Castro en un país con tantas necesidades. La discusión sobre este monumento promete seguir ocupando un espacio central en el discurso público nicaragüense, mientras los críticos continúan alzando sus voces.



