La masacre ocurrida en Haití dejó un saldo trágico de 47 fallecidos, según reportes de la ONU. Entre las víctimas, al menos 22 fueron asesinadas en el interior de una iglesia donde habían buscado refugio, durante un ataque perpetrado por bandas armadas en la localidad de Kenscoff, al este de Puerto Príncipe.
El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el acto violento y destacó la alarmante situación de seguridad en el país. La comunidad ha estado sumida en una serie de ataques por parte de pandillas que han intensificado sus operaciones en la zona, lo que ha generado un clima de desesperación entre los habitantes, quienes están solicitando respuestas efectivas de las autoridades.
En medio de protestas, cientos de residentes de Kenscoff se manifestaron exigiendo medidas concretas para frenar la violencia que ha azotado la comuna durante más de 20 meses. Las bandas, que forman parte de la coalición armada Viv Ansanm, buscan consolidar su control en la zona, que es estratégica por su cercanía al departamento del Sudeste.
Los datos más recientes indican que la violencia en Haití resultó en más de 3,000 muertes solo en los primeros seis meses del año. La situación humanitaria es igualmente crítica, con aproximadamente 5.8 millones de haitianos enfrentando inseguridad alimentaria y 1.4 millones de personas desplazadas, según informes oficiales. Se espera que se tomen acciones concretas para abordar esta crisis.



