Desde el inicio de los ataques israelíes el 2 de marzo, el Líbano ha visto un aumento alarmante en el número de muertos, que ya asciende a 4.328. Además, más de 12,200 personas han resultado heridas, según el último informe del Ministerio de Salud Pública del país. Esta cifra sigue creciendo debido a la recuperación de cuerpos bajo los escombros y los decesos en hospitales tras los bombardeos.
El Centro de Operaciones de Emergencia Sanitaria del Líbano, a través de la Agencia Nacional de Noticias, confirmó que estos datos corresponden a los hechos hasta el 19 de julio. Los ataques de Israel se intensificaron poco después del estallido de la guerra contra Irán, donde el grupo Hizbulá, aliado de Teherán, comenzó sus ofensivas contra el Estado judío.
Aunque la violencia ha disminuido en las últimas semanas gracias a una tregua entre EE.UU. e Irán y las advertencias de Washington a Israel sobre los ataques, el Ejército israelí aún lleva a cabo bombardeos esporádicos en el sur del Líbano. Este domingo, el presidente libanés, Joseph Aoun, se encuentra en Washington para discutir el alto el fuego con funcionarios de la Administración de Donald Trump, buscando una solución al conflicto.
Recientemente, el Gobierno libanés, en una reunión sin la participación de Hizbulá, concluyó en Roma las consultas para establecer un mecanismo de retirada de las tropas israelíes del sur del Líbano. A pesar de los avances en las negociaciones, la situación sigue siendo tensa, y se espera que se implementen las «zonas piloto» donde el Ejército libanés asumirá el control, pero sin la presencia de Hizbulá.




