NAIROBI. – La situación del ébola en la República Democrática del Congo (RDC) es alarmante, con 5,105 casos confirmados y un trágico saldo de 2,420 muertes desde el inicio del brote el 15 de mayo en la región oriental del país. El Ministerio de Salud Pública de la RDC reportó que, hasta el 17 de agosto, la tasa de letalidad se sitúa en un preocupante 47.4 %, mientras que 782 pacientes permanecen bajo tratamiento o en aislamiento.
Este brote se ha convertido en el segundo más letal en la historia, superando la epidemia de 2018 a 2020 que dejó 2,299 fallecidos. La rápida propagación de la enfermedad ha llevado a que solo dos semanas después de superar los 4,000 casos, la cifra ya haya escalado a más de 5,000, convirtiéndose en el brote de mayor crecimiento en el país. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha expresado su preocupación por la posibilidad de que esta epidemia alcance la magnitud del devastador brote en África Occidental entre 2014 y 2016.
Seis provincias están siendo afectadas por la transmisión del virus: Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uélé, Tshopo y Bas-Uélé. En esta última, se reportó la primera muerte la semana pasada. Este es ya el decimoséptimo brote de ébola en la RDC, y tras el inicio del brote en Ituri, el virus se ha propagado, aunque Uganda logró declararse libre de ébola el 28 de julio, después de registrar 20 contagios y dos muertes.
El brote actual corresponde a la cepa Bundibugyo, conocida por su alta tasa de letalidad, que varía entre el 30 % y el 50 %. Aún no existe una vacuna o tratamiento específico para esta variante, lo que hace que la situación sea aún más crítica. La OMS mantiene la emergencia de salud pública internacional mientras se continúa evaluando la respuesta al brote en los próximos días.




