El referéndum en Islandia sobre la reanudación de las negociaciones para ingresar a la Unión Europea (UE) ha resultado en un apretado rechazo, con un 52,5% de los votos en contra frente al 47,5% a favor. Aunque los partidarios del «sí» lideraron el recuento en las primeras fases, la tendencia se revirtió en las horas finales, dejando al «no» con una ventaja de más de 8,598 votos cuando se han contabilizado cerca de 188,496 boletas.
La última circunscripción que falta por escrutar es la del suroeste, donde se encuentra Reikiavik, la más poblada. En esta área, los que se oponen a las negociaciones tienen una ligera ventaja, lo que complica aún más la posibilidad de que el «sí» logre recuperar terreno. Con aproximadamente 32,000 votos aún por contar, se estima que el «sí» necesitaría un 65% de esos votos para revertir el resultado, algo considerado casi imposible por medios locales.
Históricamente, Islandia solicitó unirse a la UE en 2009 debido a la crisis económica, pero detuvo las negociaciones en 2013. Las discusiones previas al referéndum estuvieron marcadas por preocupaciones sobre la soberanía nacional y el control de recursos naturales. La situación política actual ha llevado a la coalición gobernante a proponer este referéndum, destacando que nunca hubo una consulta popular sobre el tema desde que se detuvieron las negociaciones.
Las autoridades electorales aún están esperando los resultados definitivos de la votación, que se han demorado debido a la geografía del país y la dispersión de la población. La primera ministra Kristrún Frostadóttir y otros líderes del gobierno han convocado una rueda de prensa para discutir los resultados y el futuro de las negociaciones con Bruselas, una situación que sigue siendo tensa y de gran relevancia para la nación.



