Dos empresarios argentinos del marketing deportivo, Hugo y Mariano Jinkis, han admitido haber pagado sobornos a dirigentes de la FIFA como parte del escándalo de corrupción que ha sacudido al fútbol internacional. Este reconocimiento se dio en un acuerdo con la fiscalía estadounidense que les permitirá evitar un juicio en Nueva York.
Los Jinkis, procesados desde 2015, formaron parte de una amplia investigación que reveló una red de corrupción dentro de la FIFA, que también involucró a la Conmebol y Concacaf. La justicia estadounidense retirará los cargos de fraude a cambio de que ellos acepten su culpabilidad y la confiscación de 50 millones de dólares.
Los documentos judiciales indican que ambos empresarios, copropietarios de la firma Full Play, realizaron pagos por decenas de millones de dólares en sobornos para obtener derechos de transmisión de torneos internacionales como la Copa América y las eliminatorias mundialistas. Este caso es parte del conocido «FIFAgate», una serie de investigaciones que comenzaron en 1991 y que han transformado el panorama del fútbol mundial.
A medida que avanza el caso, se espera que surjan más detalles sobre las implicaciones de estos sobornos y el impacto que tendrá en la imagen de la FIFA y sus organizaciones asociadas. La situación sigue generando interés, sobre todo en el ámbito deportivo, mientras se esclarecen los pormenores de esta trama de corrupción.




