China ha decidido modificar su enfoque respecto a la exportación de minerales críticos, pasando de un bloqueo total a una retención selectiva. Este cambio tiene como principal blanco a Taiwán, donde se están imponiendo controles más estrictos sobre la exportación de minerales esenciales para diversas industrias.
En 2025, el país asiático produjo aproximadamente 270,000 toneladas de tierras raras, lo que representa el 69% de la producción global, según datos del Servicio Geológico de EE. UU. Ahora, en vez de prohibir la exportación de ciertos minerales, Beijing ha optado por ralentizar el proceso aduanero, lo que le permite manejar de forma más efectiva la cadena de suministro sin necesidad de un embargo explícito.
Los minerales críticos afectados incluyen el germanio, el cuarzo y el neodimio, todos de vital importancia para la industria taiwanesa. Aunque China no es el principal productor de cuarzo, controla el 63% del suministro global de germanio, mientras que mantiene un control significativo sobre el procesamiento de neodimio, esencial para los imanes de alto rendimiento requeridos en sectores como la robótica y la aeroespacial.
Este nuevo enfoque de fricción selectiva podría expandirse más allá de Taiwán, afectando a otros países, incluida EE. UU. Sin embargo, el impacto real dependerá de la duración de estas restricciones y de la capacidad de Taiwán para encontrar fuentes alternativas de estos minerales críticos. La situación sigue en desarrollo y será crucial observar cómo se desenvuelven estas dinámicas en el ámbito internacional.




