Al menos siete personas perdieron la vida en un ataque aéreo israelí este sábado en las afueras de Ansar, en el sur del Líbano. La Agencia Nacional de Noticias (ANN) de Líbano describió el suceso como una «masacre», ya que la vivienda objetivo del bombardeo fue completamente destruida. Equipos de rescate, incluyendo a miembros de la Defensa Civil, están trabajando entre los escombros para recuperar a las víctimas y atender a los heridos, que han sido trasladados a hospitales cercanos en Nabatieh.
Desde la madrugada, el Ejército israelí ha intensificado sus operaciones en el sur del Líbano, atacando no solo las colinas de Ali Taher, sino también el valle entre Ansar y Zrarieh. Este ataque es el primero en esa región desde el alto el fuego establecido hace aproximadamente dos meses, cuando se firmó un acuerdo mediado por Estados Unidos para detener las hostilidades y avanzar hacia una paz duradera.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, criticó el ataque, señalando que los fallecidos no eran una «infraestructura militar», como argumentó Israel. En un mensaje en su cuenta de X, subrayó que cualquier posible estructura militar en el país debe ser controlada por el Estado y sus instituciones, y que la existencia de tales estructuras no justifica violaciones del territorio libanés ni pone en riesgo a la población civil.
Por su parte, Israel defendió el ataque, asegurando que el objetivo era una infraestructura asociada al grupo chií Hizbulá. Este episodio se ha convertido en uno de los más mortales en el sur del Líbano desde el acuerdo de junio, lo que genera preocupación sobre la estabilidad en la región y el futuro de las negociaciones de paz, que aún están en curso.




