Los catorce menores rescatados en Bajos de Haina, San Cristóbal, enfrentaron un infierno de abusos, según la solicitud de medida de coerción contra Ángel Gabriel Capellán, dueño de la Fundación Restaurando Vida «Un Muerto que Revive». En el expediente, se detalla que un niño de 12 años reveló haber sido golpeado, quemado y obligado a trabajar, lo que llevó a las autoridades a intervenir tras una denuncia en la Fiscalía de Niños, Niñas y Adolescentes.
El menor, oriundo de El Seibo, mostró lesiones graves y quemaduras en manos y cuerpo, evidencias de un sistema de castigos brutales que incluía privación de alimentos y encierro. La investigación se inició tras la evaluación médica del niño, quien también mencionó que no asistía a la escuela y realizaba trabajos de construcción bajo condiciones infrahumanas.
Tras el arresto de Capellán la noche del 29 de agosto de 2026, las autoridades identificaron a Isaías Ramón Muñoz Rodríguez, implicado en el traslado de otros menores desde la fundación a diferentes viviendas. Durante la búsqueda, se hallaron pertenencias de los niños, confirmando la gravedad de la situación, incluida una comunicación de CONANI que prohibía el funcionamiento de la fundación.
El Ministerio Público ha solicitado prisión preventiva para ambos imputados, argumentando la seriedad de los hechos y el riesgo de fuga. La investigación sigue en curso mientras se espera determinar la responsabilidad penal de los acusados y la situación de los menores rescatados.



