La República Dominicana se encuentra en una zona de alta vulnerabilidad sísmica debido a la presencia de 14 fallas tectónicas activas, según lo discutido en un reciente conversatorio. Este evento, titulado “La isla que se mueve: terremotos históricos en La Española”, fue organizado por el Centro Cultural Taíno Casa del Cordón y reunió a expertos en sismicidad y prevención de desastres para analizar la actividad sísmica en la región.
Durante la jornada, se destacó que La Española, situada entre las placas tectónicas de Norteamérica y el Caribe, ha sido escenario de devastadores terremotos a lo largo de su historia. Entre los más notables se encuentra el sismo del 4 de agosto de 1946 que, con una magnitud de 7.8, generó un tsunami y causó severos daños en las costas dominicanas, marcando un hito en la memoria colectiva del país. También se mencionaron otros eventos significativos, como los terremotos de 1842 y 1770, que han dejado huellas imborrables en la isla.
Los especialistas, incluyendo al ingeniero geólogo Osiris de León, enfatizaron la necesidad de una mayor conciencia sobre el riesgo sísmico y la importancia de la preparación ciudadana. Resaltaron que la historia de los terremotos en la isla debe servir como una advertencia para la población, recordando que un periodo sin grandes sismos no garantiza que el peligro haya desaparecido. La calidad de las edificaciones y la planificación urbana son factores cruciales para mitigar el impacto de futuros eventos.
La discusión dejó claro que el conocimiento de las fallas activas y la historia sísmica de la isla son fundamentales para establecer planes de prevención. A medida que la población toma conciencia del riesgo, será vital desarrollar estrategias adecuadas de respuesta y preparación ante un posible terremoto, asegurando así la seguridad de las comunidades en un país que, por su geografía, está en constante movimiento.



