Islandia ha tomado una medida diplomática tras la publicación de un mapa manipulado por el expresidente Donald Trump, que mostraba a la isla como parte del territorio estadounidense. Este acto llevó a la ministra de Relaciones Exteriores, Thorgerdur Katrin Gunnarsdottir, a convocar al embajador de Estados Unidos para expresar la desaprobación del gobierno islandés.
El mapa, compartido en la red social Truth Social de Trump, incluía a Estados Unidos, México, Canadá, Cuba, Groenlandia e Islandia, todos cubiertos con la bandera estadounidense. La cancillería islandesa dejó claro que dicha representación era inaceptable y que no se puede tratar a Islandia como un simple anexo de otro país.
La reacción de Islandia se produce en un contexto donde el país ha reafirmado su independencia, especialmente tras un referendo reciente en el que los ciudadanos votaron en contra de reabrir negociaciones para unirse a la Unión Europea. Además, Islandia es miembro fundador de la OTAN y depende de acuerdos de defensa con Estados Unidos, lo que añade una capa de complejidad a la situación.
Por el momento, se espera que las relaciones diplomáticas entre Islandia y Estados Unidos se mantengan en un diálogo abierto, aunque el incidente ha generado una conversación sobre el respeto a la soberanía de las naciones. La situación sigue en desarrollo y se aguarda una respuesta oficial de la embajada estadounidense en Reykjavik.



