La situación en Ucrania se torna más crítica tras el ataque con drones rusos que ocurrió el pasado viernes en un almacén de municiones en el distrito de Bucha, cercano a Kiev. Según el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, la cifra de muertos ha ascendido a 38, mientras que 20 personas han resultado heridas, incluyendo a dos niños, y cuatro más están desaparecidas.
Zelenski, en un mensaje compartido en X, expresó su pesar por las muertes y destacó que los esfuerzos de rescate continúan en la localidad de Mila, donde se produjo la tragedia. A pesar de los incendios, la mayoría han sido controlados, mientras que los artificieros del Servicio Estatal de Situaciones de Emergencia trabajan constantemente para detectar y eliminar riesgos de explosiones en la zona.
El mandatario también calificó de “inaceptable” la repetición de incidentes como este, recordando un ataque similar en Vishneve el 6 de julio, donde nueve personas perdieron la vida. Además, mencionó la persistencia de alertas aéreas en diversas regiones de Ucrania, subrayando que la seguridad de la población es una prioridad ante el continuo asedio ruso.
A medida que avanza la búsqueda de los desaparecidos, la comunidad internacional observa con atención la situación, mientras que Zelenski reafirma su compromiso de buscar justicia por cada ataque y crimen cometido. La magnitud de los ataques rusos sigue siendo alarmante, con más de 2,000 drones y 1,600 bombas lanzadas en una semana, lo que pone de manifiesto la urgencia de reforzar la defensa aérea del país.



