BEIRUT, LÍBANO. – Este sábado, once personas perdieron la vida, entre ellas tres menores, como resultado de bombardeos israelíes en el sur de Líbano, marcando uno de los episodios más sangrientos desde el acuerdo de junio que buscaba poner fin a las hostilidades entre Israel y Hezbolá. El Ejército israelí justificó sus acciones afirmando que respondían a una «vulneración grave» del mencionado acuerdo, provocada por un ataque de Hezbolá a sus fuerzas en una zona de seguridad acordada.
Los ataques se concentraron en las localidades de Ansar y Deir Zahrani, donde se reportaron siete muertos en Ansar, de los cuales tres eran niños y dos mujeres, y cuatro más en Deir Zahrani, además de 17 heridos. Los bombardeos fueron dirigidos a una vivienda en Ansar, que según un periodista de AFP quedó completamente destruida, dejando escombros y vehículos dañados en su entorno.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, condenó la pérdida de vidas civiles y aseguró que este incremento en la violencia pone en peligro los esfuerzos por restaurar la estabilidad en la región. Hezbolá, por su parte, amenazó con responder a los ataques y criticó el enfoque de las autoridades libanesas hacia un diálogo que considera «humillante».
Este aumento en las hostilidades sigue a meses de enfrentamientos que han resultado en más de 4,300 muertes en el conflicto. Mientras se espera una nueva ronda de negociaciones entre Israel y Líbano en Roma, el país continúa enfrentando ataques intermitentes que afectan a la población civil, lo que plantea serias dudas sobre la efectividad del acuerdo de junio y la estabilidad futura de la región.




