Un librero decidió seguir el rastro de un envío de aproximadamente mil libros antiguos usando un AirTag. Lo que parecía ser una venta prometedora terminó en un almacén de Amazon, específicamente en Las Vegas, donde los ejemplares fueron desechados tras ser digitalizados para alimentar modelos de inteligencia artificial.
El viaje comenzó en un aeropuerto de California, pasando por varios puntos en Estados Unidos, incluyendo Wisconsin y Colorado. El AirTag reveló su trayecto hasta llegar a un centro logístico de Amazon, conocido como LAS8, donde se realiza un proceso de digitalización que implica destruir los libros físicos.
Los trabajadores de este almacén, que funciona bajo un proyecto interno llamado VGT3, confirmaron la recepción de los libros, los cuales son registrados y escaneados para convertirlos en datos digitales. Este método, similar al utilizado por la empresa Anthropic, plantea interrogantes sobre el destino de obras que poseen un valor histórico y cultural significativo.
Aunque Amazon no ha detallado cómo se utilizan estos textos digitalizados, se sospecha que la compañía busca contenido humano que no está fácilmente disponible en Internet. La situación revela una creciente demanda por parte de empresas de inteligencia artificial, lo que deja abierta la pregunta sobre el futuro de la venta de libros raros y su transformación en datos.




