La basquetbolista Sophie Cunningham, figura destacada de la WNBA, ha reavivado el debate sobre la participación de atletas trans en el deporte femenino. Sus declaraciones, en las que aboga por «proteger a las jóvenes» de la competencia con hombres biológicos, han captado la atención de la opinión pública y recibió respaldo de la Casa Blanca.
Cunningham, quien juega para las Indiana Fever y es conocida por su defensa a la estrella Caitlin Clark, expresó su preocupación en una entrevista con ESPN. «Es una cuestión de sentido común… Es realmente importante proteger a la infancia», comentó antes de un partido, generando reacciones polarizadas en las redes sociales y en la liga, que se encuentra dividida por tensiones sociales y raciales.
Las opiniones de Cunningham se producen en un contexto donde más de dos docenas de estados en EE. UU. han aprobado leyes que prohíben a las atletas trans competir en deportes femeninos. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, defendió a la jugadora, calificando de «ridícula» la crítica que recibió. Sin embargo, muchos aficionados y comentaristas han expresado su indignación ante sus afirmaciones, contrastando su postura con la apertura de la liga hacia la inclusión.
La WNBA no ha adoptado restricciones similares a otras organizaciones deportivas, defendiendo la diversidad de opiniones entre sus jugadoras. Mientras el debate continúa, Cunningham se mantiene firme en su posición, afirmando que su objetivo es abrir espacio para un futuro más justo en el deporte para las jóvenes, aunque su postura ha generado un fuerte rechazo en algunos sectores.




