La ONU lanzó una fuerte advertencia sobre la seguridad en Libia, describiéndola como «precaria» y enfatizando la urgente necesidad de avanzar en un proceso político. Hanna Tetteh, representante especial de la ONU para Libia, expuso esta situación durante una sesión del Consejo de Seguridad, donde destacó el impacto del descontento público y los recientes cortes de electricidad en el país.
Tetteh subrayó que estos problemas son consecuencia de la fragmentación institucional y de un desvío masivo de recursos públicos, lo que ha dejado a las infraestructuras críticas vulnerables. Además, mencionó que la costa occidental de Libia enfrenta una grave crisis de seguridad, exacerbada por la competencia entre grupos armados involucrados en actividades ilícitas como el tráfico de drogas y el contrabando.
Recientemente, el 3 de agosto, se registraron intensos enfrentamientos en Zawiya y Sorman, lo que resultó en un aumento de víctimas civiles. Esto se suma a los problemas de servicios básicos, pues el país ha sufrido cortes de electricidad y agua, situaciones que se agravan por la escasez de combustible, a pesar de ser una nación rica en recursos energéticos.
Desde 2014, Libia vive una crisis institucional y de seguridad, con un gobierno en el oeste y el este controlado por el mariscal Jalifa Haftar. La situación actual resalta la necesidad de una mayor supervisión y rendición de cuentas para garantizar el uso adecuado de los recursos públicos y mejorar la vida de los libios.




