AUSTIN.- En un alarmante informe, se detalla la trágica muerte de Geraldo Lunas Campos, un migrante cubano de 55 años, en Camp East Montana, el mayor centro de detención migratoria en Estados Unidos. Testigos relatan que sus últimas palabras fueron: «No puedo respirar, que Dios me bendiga», mientras guardias del centro lo inmovilizaban. Este caso pone de relieve las terribles condiciones en que viven miles de migrantes en dicho centro, ubicado en Texas, dentro de la base militar de Fort Bliss.
El informe, elaborado por Human Rights Watch (HRW) y la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), denuncia no solo la muerte de Lunas Campos, sino también palizas, aislamiento prolongado y condiciones insalubres en el centro. Camp East Montana tiene capacidad para albergar hasta 5,000 personas y ha sido escenario de múltiples abusos, con 64 de 71 entrevistados afirmando haber sido golpeados o haber presenciado golpizas por parte de los guardias, quienes operan con anonimato y agresividad.
Los testimonios de los detenidos revelan un ambiente de miedo y desesperación. Un hondureño, conocido como Germán L., compartió que quienes reclaman sus derechos son objeto de represalias. Otro migrante, Armando G., relató haber sido golpeado por varios guardias durante una huelga de hambre, sufriendo lesiones sin recibir atención médica. La situación es tan extrema que un ecuatoriano describió el lugar como «un cementerio de personas vivas».
La muerte de Lunas Campos, clasificada como homicidio por asfixia, no es un caso aislado; en los últimos seis meses, tres migrantes han perdido la vida en este centro. Según datos de «Detention Watch Network», al menos 50 migrantes han fallecido bajo custodia de ICE desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. La comunidad espera respuestas y acciones que puedan frenar estos abusos sistemáticos en los centros de detención migratoria.




