El primer ministro libanés, Nawaf Salam, condenó enérgicamente el ataque aéreo israelí que dejó siete muertos en una vivienda en Ansar, al sur del Líbano. Salam destacó que las víctimas del ataque no deben ser consideradas parte de una infraestructura militar, enfatizando que entre los fallecidos había civiles, incluidos niños y mujeres.
Salam subrayó que cualquier estructura militar en el país debe ser tratada exclusivamente por el Estado mediante su Ejército y otras instituciones legítimas. Aseguró que el hecho de que pueda existir una infraestructura militar en el territorio no justifica las violaciones de Israel ni el riesgo que se impone a la población civil.
Además, el primer ministro expresó su preocupación por la escalada de ataques en localidades cercanas como Nabatieh y Deir Zehrani, calificando la situación de “suma gravedad”. Reiteró que la seguridad y el derecho a la vida del pueblo libanés son innegociables y exigió el cese inmediato de la violencia.
Por su parte, el presidente libanés, Joseph Aoun, también condenó el ataque, afirmando que representa una violación de las normas internacionales y afecta las negociaciones en curso entre Israel y Líbano. Hasta ahora, el grupo Hizbulá no ha hecho comentarios sobre el ataque ni sobre las declaraciones de las autoridades libanesas.




