El viernes 10 de julio se tornó en una fecha trágica para Villa Altagracia tras la inesperada muerte de Eddi Manuel de Jesús Robles, un joven de 25 años que colapsó durante un partido de baloncesto en el multiuso Abraham Mieses. Antes de partir hacia la cancha, Eddi se despidió de su familia con la frase que ahora resuena en los corazones de sus seres queridos: «Papá, yo vengo ahorita». Nadie podía prever que sería la última vez que lo escucharían.
Eddi, quien se dedicaba a múltiples trabajos para mantener a su familia, siempre encontraba tiempo para regresar a la casa de sus abuelos. La rutina diaria incluía cenas familiares y asegurar que sus abuelos estuvieran bien. Su abuela, Doña Mireya, rememora con dolor cómo su nieto se preocupaba por todos, convirtiendo su ausencia en un vacío insuperable.
El impacto de su fallecimiento se sintió no solo en su familia, sino en toda la comunidad. El presidente de la Unión de Clubes de Baloncesto de Villa Altagracia, Anderson Pérez, destacó que una tragedia como esta no tenía precedentes en casi tres décadas de torneos. En respuesta, se han implementado nuevas medidas de salud y seguridad en los eventos deportivos para prevenir incidentes similares en el futuro.
A medida que la comunidad se une para rendir homenaje a Eddi, su número 10 ha sido retirado en honor a su legado. Aunque su ausencia es dolorosa, los recuerdos de su bondad y dedicación permanecen en los corazones de quienes lo conocieron. La lucha por entender y aceptar su partida continúa, mientras Villa Altagracia se une en duelo y reflexión.




