LIMA. – Keiko Fujimori ha comenzado su mandato como presidenta de Perú, donde se propone combatir el crimen organizado y reducir las desigualdades sociales. Durante su primer discurso, la nueva mandataria anunció que otorgará más poder a los militares para que lideren operaciones contra el crimen, además de implementar una reforma al sistema penitenciario y un aumento del 15 % en el salario mínimo, elevándolo de 1.130 a 1.300 soles (cerca de 382 dólares).
La ceremonia de asunción se llevó a cabo en el Congreso de Perú, coincidiendo con las celebraciones del día nacional del país. Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, regresa al poder casi 26 años después de la dimisión de su padre en medio de un escándalo de corrupción. Su llegada al cargo ha estado marcada por protestas de parlamentarios de izquierda, quienes abandonaron el hemiciclo exigiendo justicia por las víctimas de la violencia estatal durante el gobierno de su padre.
La presidenta, que es la primera mujer en ocupar este cargo en Perú, calificó la situación del país como «abandonada» y se comprometió a trabajar por el bienestar de todos los ciudadanos, especialmente de aquellos que han sido marginados del desarrollo. Además, destacó que pedirá al Parlamento facultades legislativas para enfrentar la inseguridad, anticipando medidas que incluyen el control militar en áreas declaradas en emergencia.
Fujimori también se comprometió a implementar un bono único para las micro y pequeñas empresas que ayude a enfrentar el aumento del salario mínimo. Con la mirada puesta en el fenómeno de El Niño, que podría causar inundaciones, la presidenta anunció que destinará recursos extraordinarios para preparar al país. Las reacciones ante su mandato continúan surgiendo, y la atención se centra ahora en cómo cumplirá sus promesas y si podrá lograr la reconciliación en un país dividido.



