Irán ha expresado su preocupación por la posibilidad de enfrentar una nueva guerra impulsada por Estados Unidos, la cual podría incluir una serie de tácticas híbridas. Según fuentes diplomáticas en Teherán, estas acciones no se limitarían a ataques aéreos, sino que también abarcarían asesinatos, uso de mercenarios, ciberataques y provocaciones internas en la República Islámica.
Las autoridades iraníes sugieren que Washington podría iniciar esta campaña justo después de la final del Mundial de Fútbol, programada para este mes. En este contexto, afirman estar mejor preparados que durante la ofensiva del 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel realizaron acciones contra Irán. Sin embargo, los iraníes creen que una incursión militar a gran escala es poco probable, aunque no descartan acciones por parte de fuerzas extranjeras en sus fronteras.
Este nuevo conflicto se reanuda tras la ruptura de un acuerdo previo entre Irán y Estados Unidos, que había sido firmado en junio. De acuerdo con las fuentes, la violación del memorando comenzó con el incumplimiento de cláusulas relacionadas con Líbano, donde los ataques han continuado a pesar de un alto el fuego. A esto se suma el intento de EE.UU. de abrir una nueva ruta de tránsito en el estrecho de Ormuz, lo que Irán considera como una violación de sus derechos de supervisión.
Desde Teherán, las autoridades han dejado claro que están dispuestas a mantener abiertas las vías diplomáticas, pero no negociarán directamente con Estados Unidos. Cualquier futura discusión se llevará a cabo a través de mediadores como Pakistán, Omán y Catar, mientras el país se prepara para los posibles escenarios que se avecinan.




