Dos militares estadounidenses perdieron la vida y uno más se encuentra desaparecido en acción en Jordania, tras una serie de ataques con misiles y drones lanzados por Irán. Los incidentes ocurrieron el viernes, cuando las fuerzas estadounidenses y sus aliados intentaron defenderse de los agresores que atacaban infraestructuras en la región del Golfo. Según el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), cuatro soldados adicionales fueron evacuados a hospitales en Jordania debido a las heridas sufridas en estos ataques.
Este trágico suceso marca la primera vez que se reportan bajas estadounidenses desde el reinicio de las hostilidades el 7 de julio. Desde el inicio de este conflicto en febrero, el número total de soldados estadounidenses fallecidos ha llegado a 16, lo que ha generado preocupación en la comunidad internacional. En respuesta a estas agresiones, un asesor del líder supremo iraní amenazó con entrar en una «fase de ofensiva total» si las acciones estadounidenses no cesaban en un corto período de tiempo.
Irán, por su parte, ha intensificado sus ataques, apuntando principalmente a bases estadounidenses y causando daños significativos a infraestructuras civiles en Kuwait. Las autoridades kuwaitíes han denunciado estos ataques como actos de «hostilidad sistemática» que ponen en riesgo la vida de la población civil. El Consejo de Cooperación del Golfo también condenó estos ataques, calificándolos de «crímenes de guerra».
La escalada de violencia ha llevado a un aumento de las tensiones en el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el comercio global de hidrocarburos. En medio de esta situación, se espera que las hostilidades continúen a medida que ambas partes reafirmaron su postura. La comunidad internacional sigue de cerca estos acontecimientos, con la esperanza de que se logren soluciones pacíficas antes de que la situación se deteriore aún más.




