Las labores de rescate continúan en la frontera entre Nepal y Tíbet tras una devastadora riada que ha dejado un saldo trágico de más de 600 muertos y 2,500 desaparecidos. La catástrofe, que ocurrió el miércoles, ha llevado a las autoridades a actuar con urgencia, temiendo el desbordamiento de una represa natural que podría agravar la situación.
En respuesta a esta crisis, China ha reanudado las operaciones de rescate, las cuales se habían detenido temporalmente. Nepal, por su parte, ha solicitado la instalación urgente de 42 puentes portátiles a India y China para restablecer el tráfico en áreas afectadas y facilitar el rescate de personas incomunicadas por la riada. Hasta ahora, se han recuperado 579 cuerpos en Nepal y cinco en el lado tibetano, aunque las cifras varían entre ambos países.
La situación es crítica, ya que se estima que alrededor de 93,000 personas han sido impactadas por las inundaciones. Las organizaciones de ayuda aún no han logrado llegar a algunas áreas inundadas, lo que podría incrementar el número de afectados. Entre los desaparecidos se encuentran turistas de diversas nacionalidades, incluidos tres españoles que estaban en la lista oficial de personas desaparecidas.
Más de 2,000 rescatistas chinos están en la zona afectada, donde todavía se reportan 558 personas desaparecidas del lado tibetano. La incertidumbre persiste mientras las familias buscan a sus seres queridos y el temor a nuevas riadas se mantiene latente, obligando a muchos a evacuar hacia lugares más seguros.




