En un insólito caso, la justicia en Moscú ha dictado la prohibición a una jubilada de mantener en su apartamento de 52 metros cuadrados a una treintena de mascotas, entre las que se encuentran una boa constrictor, un caimán y un zorro. Esta decisión responde a múltiples quejas presentadas por los vecinos sobre el mal olor y condiciones insalubres que generaban los animales en el edificio.
La anciana ha cuidado de estos animales durante más de diez años, incluyendo diez perros y trece aves, algunas de ellas rapaces como lechuzas y búhos polares. Las autoridades, a través de la empresa Zhilischnik, que gestiona los servicios del edificio, exigieron su retiro y la mejora de las condiciones sanitarias del inmueble, lo que llevó a la demanda ante el Tribunal del Distrito Taganski.
El tribunal falló parcialmente a favor de la demanda, ordenando que todos los animales, salvo dos perros, sean retirados del apartamento. Además, se estableció una multa de 1,000 rublos diarios por cada día de incumplimiento y un pago de 20,000 rublos por impuestos estatales, aunque más tarde, el Tribunal Urbano de Moscú decidió reducir las penalidades tras una apelación de la jubilada, quien alegó dificultades económicas para cumplir con los pagos.
La situación sigue evolucionando, ya que la anciana busca alternativas para mantener a los pocos animales que le quedan y cumplir con la decisión judicial. La atención sobre este caso pone de manifiesto las complejidades de la tenencia de animales exóticos y la responsabilidad que conlleva, así como la necesidad de normativas claras en situaciones similares.




