El Gobierno de China ha desestimado las recientes acusaciones del presidente Donald Trump sobre supuestos intentos de interferencia en las elecciones estadounidenses. En un comunicado, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, calificó estas afirmaciones como «una completa falsedad» y reafirmó que Pekín nunca ha intervenido en procesos electorales en Estados Unidos.
Lin Jian sostuvo que China no tiene interés alguno en influir en las elecciones norteamericanas y pidió a Washington que deje de utilizar a su país como un tema de campaña política. Además, el portavoz calificó las declaraciones de Trump como «una pura invención» y una «campaña de difamación malintencionada», argumentando que cualquier evidencia que apoye estas acusaciones carece de fundamento.
El funcionario también criticó a Estados Unidos por su historial de intervención en los asuntos internos de otros países, sugiriendo que es el país norteamericano el que ha llevado a cabo operaciones de vigilancia a gobiernos y ciudadanos en diversas naciones. En este contexto, Lin instó a Estados Unidos a realizar una «autocrítica» y a parar con las acusaciones infundadas hacia Pekín para mejorar las relaciones bilaterales.
Hasta el momento, las autoridades chinas no han indicado si las declaraciones de Trump afectarán la visita programada del presidente Xi Jinping a Estados Unidos a finales de septiembre. La controversia persiste, y se espera que se aclaren las repercusiones diplomáticas derivadas de este enfrentamiento verbal.




