La Fiscalía del Distrito de Keelung, en Taiwán, ha acusado a nueve personas por presuntamente participar en un esquema de exportación ilegal de servidores de inteligencia artificial (IA) de alta gama. Entre los implicados se encuentran un empleado de NVIDIA Taiwan y dos de Super Micro Taiwan, quienes habrían facilitado que 74 servidores, diseñados para ser utilizados localmente, terminaran en manos de clientes en China.
El caso revela que, aunque la documentación indicaba que los servidores debían instalarse en un centro de datos en Taiwán, varios acusados sabían que este no contaba con las condiciones necesarias para operar la tecnología. A pesar de ello, Super Micro aceptó el pedido de 130 servidores, distribuyéndolos en tres envíos, lo que despertó las sospechas de las autoridades.
Los investigadores han rastreado el destino de los servidores, confirmando que 16 fueron enviados directamente a China, mientras que otros pasaron por Indonesia y Japón antes de llegar a clientes en Hong Kong y China. Además, 56 servidores destinados a una empresa japonesa quedaron retenidos en aduanas debido a irregularidades en la documentación.
Este escándalo pone de manifiesto los retos de la industria tecnológica frente a las estrictas regulaciones de exportación, especialmente con productos de alta demanda como los chips B300 de NVIDIA. A medida que avanza la investigación, los fiscales buscan desentrañar el alcance total de esta operación y su impacto en las regulaciones comerciales internacionales.




