El Banco Mundial (BM) ha presentado su informe Global Economic Prospects, que establece proyecciones preocupantes para la economía de la República Dominicana, en un contexto de menor crecimiento en América Latina y Estados Unidos. A pesar de que el país podría crecer casi el doble que la mayoría de sus vecinos, su fuerte dependencia de estos mercados plantea riesgos significativos en el corto plazo.
Más del 80 % de las remesas que recibe la República Dominicana provienen de Estados Unidos, así como más del 52 % de los turistas que visitan el país. Esto significa que cualquier desaceleración en la economía estadounidense podría repercutir directamente en las remesas y el turismo, pilares fundamentales de la economía dominicana, afectando también las exportaciones y la inversión extranjera.
El BM destaca que los riesgos para la región están relacionados con mayores costos de financiamiento y niveles elevados de deuda pública, lo que podría generar presión fiscal. Aunque la Ley 30-26 busca mitigar estos efectos mediante la simplificación fiscal y el mantenimiento de subsidios, su efectividad está condicionada a la volatilidad de los precios internacionales, especialmente del petróleo.
Con un precio del petróleo Brent proyectado en US$94 por barril, justo por debajo del umbral fijado por el gobierno, la situación es delicada. Si los precios superan este límite, el subsidio a los combustibles podría volverse insostenible, afectando así la inflación y el poder adquisitivo de los dominicanos en un escenario de economía global en desaceleración.




