En México, el aumento en los asesinatos de periodistas ha alcanzado niveles alarmantes, según Reporteros Sin Fronteras (RSF). La organización señala que en lo que va del año, se han registrado siete homicidios de comunicadores, un fenómeno no visto desde 2011. Esta situación deja claro que el país sigue siendo uno de los más peligrosos para ejercer el periodismo en América Latina.
El reciente asesinato de Francisco Alejandro Leyva Aguilar, ocurrido en un puesto de comida en Oaxaca, marca el séptimo caso de violencia letal contra periodistas en 2024. Leyva había denunciado amenazas previas, pero no recibió la protección necesaria. Este trágico hecho subraya la falta de acción por parte de las autoridades, especialmente en las regiones rurales donde la vulnerabilidad de los comunicadores es mayor.
Balbina Flores, representante de RSF en México, destacó que la situación actual refleja un «fracaso total» en la protección de la prensa. A pesar de las afirmaciones del gobierno sobre la reducción de homicidios, el aumento de crímenes contra informadores es preocupante. Según la ONG Artículo 19, durante el actual sexenio de Claudia Sheinbaum, ya han sido asesinados 14 comunicadores.
Ante este panorama de violencia, RSF exige un reconocimiento de la gravedad de la situación por parte del Gobierno federal, así como un plan de emergencia para combatir la impunidad. La relación entre el crimen organizado y el poder local también plantea serias dudas sobre la seguridad de los periodistas. Más de 150 informadores han perdido la vida en México desde el 2000, y la comunidad internacional debe exigir cuentas para frenar esta crisis.




