Meta enfrenta nuevamente serias acusaciones en Estados Unidos por diseñar funciones que, según se argumenta, fomentan la adicción a sus plataformas entre los jóvenes. Adam Mosseri, director de Instagram, se presentó ante un tribunal en Oakland y reconoció que, aunque existen herramientas de seguridad, estas no son efectivas en la práctica. Su declaración se produce en el contexto de un acuerdo de 18,000 millones de dólares para evitar un juicio por parte de varios estados que acusan a la compañía de violar la privacidad infantil.
Durante su testimonio, Mosseri se convirtió en el primer alto ejecutivo de Meta en comparecer ante el Tribunal de Distrito. Documentos internos presentados por la acusación revelaron que las herramientas de seguridad para adolescentes eran consideradas como “pruebas” ineficaces para mitigar conductas problemáticas. A pesar de las promesas de protección, Mosseri admitió que las funciones actuales no tienen un impacto real en el tiempo que los adolescentes pasan en línea.
Francesco Fogu, director de diseño de producto de Instagram, también fue interrogado y aceptó que características como “Tómate un descanso” son opcionales y requieren que los usuarios adolescentes las activen manualmente. Esto contrasta con la afirmación de Mosseri sobre la falta de soluciones mágicas, sugiriendo que la compañía optó por implementar las opciones menos efectivas. El juicio es parte de una serie de acciones legales que buscan sanciones por un total de 200,000 millones de dólares.
Meta, por su parte, ha negado las acusaciones y sostiene que no hay evidencia que vincule sus aplicaciones con la adicción. A pesar del acuerdo financiero, la compañía continúa sin aceptar que haya actuado de forma ilegal. Los cambios propuestos para la seguridad de los adolescentes en sus plataformas aún deben ser aprobados judicialmente y podrían estar limitados a Estados Unidos, dejando incierto el futuro de estas medidas en otras regiones del mundo.




