El expresidente Donald Trump expresó su desacuerdo con la decisión de la fiscal federal de Washington, Jeanine Pirro, de retirar los cargos contra David Hearn, un exatleta olímpico acusado de dañar el estanque reflectante junto al Monumento a Lincoln. El pasado viernes, Pirro solicitó la retirada de la demanda, argumentando que el daño no fue resultado de vandalismo, sino de una instalación deficiente.
Hearn, quien compitió en canotaje en los Juegos Olímpicos de 1992, 1996 y 2000, enfrentaba una posible condena de hasta diez años de prisión por supuestamente haber arrancado el revestimiento del estanque. Trump, a través de su plataforma Truth Social, criticó la decisión de Pirro y afirmó que «el mayor daño fue causado por vándalos», sugiriendo que había problemas en la renovación del estanque que facilitaron la proliferación de algas.
La fiscal argumentó que, tras recibir documentos del Departamento del Interior, quedó claro que el revestimiento del estanque había presentado múltiples problemas desde su instalación, lo que generó retrasos debido a condiciones climáticas adversas y dificultades técnicas. Por otro lado, Doug Burgum, secretario del Interior, rechazó la decisión de la fiscal y defendió que los daños eran resultado de actos vandálicos, considerándolos una profanación del monumento.
Este proyecto, que se estima costó alrededor de 14 millones de dólares y fue adjudicado a una empresa con vínculos previos a Trump, ha generado controversia. Mientras tanto, la situación del caso de Hearn continúa en el aire, a la espera de más aclaraciones sobre el estado de la obra y las responsabilidades pertinentes en el incidente.



