Un tribunal en Shenzhen, China, ha impuesto una condena de cadena perpetua a Xu Jiayin, fundador del gigante inmobiliario Evergrande, por fraude financiero a gran escala. Además, la corte multó a la empresa con más de 2.000 millones de dólares, marcando un hito en un caso que ha revelado las profundidades de la crisis del sector inmobiliario en el país.
La caída de Evergrande, que llegó a ser uno de los principales promotores inmobiliarios de China, comenzó en 2020 tras la implementación de regulaciones que limitaban el endeudamiento. Xu, quien se había declarado culpable de los cargos en abril, fue condenado por inflar activos y ocultar pasivos entre 2016 y 2021, acciones que llevaron a la declaración de quiebra de la empresa en 2021.
Este caso no solo refleja el fracaso de una de las joyas del desarrollo chino, sino que también destaca la incertidumbre que enfrenta el mercado inmobiliario nacional. La crisis ha generado una profunda desconfianza entre los consumidores, quienes temen comprar propiedades que podrían no ser completadas, complicando aún más la recuperación económica de China.
Mientras el gobierno busca estabilizar el sector, la condena a Xu Jiayin es una señal clara de que no se implementarán rescates para empresas en problemas. Los desafíos económicos persisten, y la meta de crecimiento para 2023 se ha fijado en un modesto 4.5-5%, su nivel más bajo en décadas, lo que genera dudas sobre el futuro del sector inmobiliario en el país.



