El Kremlin no ha ratificado la tregua energética que supuestamente acordó con Ucrania, tras el anuncio realizado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Esta iniciativa, que busca evitar ataques a infraestructuras energéticas, fue calificada por Rusia como «muy buena», según el portavoz presidencial, Dmitri Peskov.
Peskov explicó que, aunque Moscú no ha confirmado el acuerdo, mantiene comunicación con Washington y aboga por soluciones pacíficas en la región. Asimismo, acusó a Ucrania de atacar una refinería en Samara, un hecho que ha sido corroborado por Kiev, complicando aún más la situación.
En medio de estas tensiones, Trump afirmó que el aumento en los precios del combustible se debe a la guerra entre ambos países, y no a acciones militares de Estados Unidos en Irán. Por su parte, Peskov argumentó que la solución a los problemas energéticos globales requiere una navegación segura para petroleros y el levantamiento de sanciones a las exportaciones rusas, que considera ilegales.
Las declaraciones de ambos líderes han generado un clima de incertidumbre, mientras que las hostilidades continúan, con ataques en curso en diferentes puntos de Ucrania. La situación sigue evolucionando, y se espera que las reacciones de ambos lados aclaren la viabilidad de la tregua propuesta.



