El psiquiatra José Luis Covelli, parte de la junta médica que investiga la muerte de Diego Armando Maradona, declaró que el ícono del fútbol debió ser ingresado en una clínica debido a un «síndrome confusional relacionado a la abstinencia alcohólica». Según Covelli, Maradona no estaba en condiciones de recibir el alta médica tras su tratamiento domiciliario, lo que plantea dudas sobre la atención que recibió.
Durante el juicio, el especialista aclaró que el exfutbolista presentaba comportamientos preocupantes, como excitación psicomotriz e impulsividad, poco antes de su fallecimiento el 25 de noviembre de 2020. Covelli formó parte de un equipo interdisciplinario que concluyó en 2021 que los médicos que atendieron a Maradona actuaron de manera «inadecuada y temeraria», ignorando los signos de riesgo vital del paciente.
El médico enfatizó que la internación domiciliaria no es apropiada para un paciente en su estado y que se requerían controles diarios. Ramiro Larrea, otro testigo y médico clínico, coincidió en que Maradona, aunque estaba físicamente compensado al salir de la clínica, no estaba estable emocionalmente y necesitaba atención especializada para su abstinencia.
Los acusados en este juicio incluyen a su médico de cabecera y otros profesionales de la salud, quienes enfrentan cargos de homicidio simple con dolo eventual. La situación sigue en desarrollo, y se espera que se presenten más testimonios que arrojen luz sobre los cuidados que recibió el famoso futbolista antes de su trágica muerte.



