Un mercante iraní fue atacado en la madrugada del domingo, frente a la isla de Qeshm, próxima al estrecho de Ormuz. Este suceso, reportado por medios estatales de Irán, resultó en un muerto y cuatro heridos, justo un día antes de que Teherán anunciara su intención de informar sobre sus esfuerzos para controlar el tráfico marítimo en la región.
La agencia estatal IRNA citó al gobernador de Qeshm, quien atribuyó el ataque a un «enemigo terrorista». Este incidente subraya los peligros que enfrenta el transporte marítimo global, especialmente en un contexto donde los rebeldes hutíes de Yemen han intensificado sus actividades en el estrecho de Bab el-Mandeb, en el Mar Rojo. Por su parte, el ejército de Estados Unidos, que mantiene un bloqueo sobre puertos iraníes, no ofreció comentarios inmediatos sobre el ataque.
Por otro lado, la agencia británica de Operaciones de Comercio Marítimo informó que la embarcación sufrió el impacto de un proyectil, provocando un incendio a bordo. Las autoridades locales se movilizaron para evacuar a los ocupantes de la nave, aunque los detalles precisos del incidente permanecen escasos.
Previo al ataque, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, había declarado que no se puede intimidar a su país, reafirmando la postura desafiante de Irán ante las presiones externas. Con el ataque, la situación en la región se mantiene tensa y se espera que se brinde más información en los próximos días sobre las circunstancias y las repercusiones del hecho.



