El presidente de la Comisión Electoral Central de Israel, Noam Sohlberg, pidió al jefe del servicio de inteligencia interior, Shin Bet, que investigue denuncias sobre una posible injerencia extranjera en las recientes elecciones parlamentarias.
El pedido surge tras sospechas de que fondos provenientes de Catar habrían sido destinados a aumentar la participación electoral de las comunidades árabes en Israel. Los partidos Likud y Yashar! Respaldaron la solicitud de investigación, calificando la situación como un asunto de extrema gravedad.
El partido Likud denunció que entidades extranjeras intentaron influir en la composición de la Knéset mediante sobornos a votantes para favorecer a partidos árabes, lo que describieron como un ataque a la democracia y una amenaza para la estabilidad del país.
Por su parte, la Policía israelí descartó las acusaciones de fraude electoral, afirmando que no existen pruebas que respalden las denuncias y que la jornada electoral se desarrolló con normalidad y sin incidentes significativos que comprometieran la integridad del proceso.
Mientras tanto, líderes de partidos de derecha solicitaron la investigación y posible detención de dirigentes árabes vinculados a estas sospechas, siempre que existan fundamentos legales para ello.



