El calcio es vital para nuestra salud, jugando un papel crucial en el fortalecimiento de huesos y dientes, y en el funcionamiento adecuado de músculos y nervios. Sin embargo, cuando se acumula en exceso en la sangre, puede desencadenar hipercalcemia, una condición que podría dañar varios órganos si no se trata a tiempo.
Las causas más comunes de hipercalcemia están vinculadas a trastornos de las glándulas paratiroides, ciertos tipos de cáncer y enfermedades específicas. El uso excesivo de suplementos de calcio y vitamina D también puede elevar los niveles de este mineral en el cuerpo. Por lo general, la alimentación por sí sola no causa un aumento significativo de calcio en personas sanas, aunque la combinación de una dieta rica en este mineral con suplementos sin supervisión médica puede ser peligrosa.
En las etapas iniciales, la hipercalcemia puede ser asintomática, pero a medida que los niveles se incrementan, pueden surgir síntomas como fatiga, debilidad, náuseas y un aumento en la sed y la frecuencia urinaria. Si no se controla, esta condición puede afectar seriamente la función renal y debilitar los huesos, y en casos extremos, incluso provocar confusión y alteraciones del ritmo cardíaco.
El diagnóstico se realiza a través de análisis de sangre que miden la concentración de calcio. Los médicos pueden solicitar pruebas adicionales, como la medición de la hormona paratiroidea, para identificar la causa subyacente. El tratamiento varía dependiendo de la causa y puede incluir la suspensión de suplementos, incremento en la hidratación y medicación específica para tratar la enfermedad responsable.



