Las licitaciones del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) para el almuerzo escolar están bajo la lupa tras la difusión de audios, videos y documentos que evidencian irregularidades. Un informe de N Investiga expone casos de descalificaciones revertidas, empresas recién creadas que obtuvieron contratos millonarios y acusaciones de venta de adjudicaciones, lo que ha generado un amplio debate en la opinión pública.
Entre los protagonistas se encuentran jóvenes de Azua, como Nayelis y Luisa Beltré, quienes recibieron una adjudicación de RD$48.1 millones. Otros, como Franniel Ramírez, también lograron contratos significativos, a pesar de que algunos de estos negocios fueron registrados poco antes de las licitaciones. La investigación plantea interrogantes sobre la solidez financiera de estos adjudicatarios, dado que operar en este sector requiere inversiones iniciales considerables.
El reportaje ha revelado que en Monseñor Nouel también hubo quejas sobre adjudicaciones que superan los RD$1,269 millones, alimentando sospechas de irregularidades. Además, se han reportado coincidencias inquietantes entre empresas ganadoras, como números telefónicos compartidos, lo que apunta a posibles colusiones en el proceso de licitación. Testimonios de proveedores han corroborado que hubo intentos de negociar pagos por contratos, lo que añade más capas a la controversia.
La situación plantea una pregunta crucial: ¿realmente existe una estructura común detrás de estas empresas aparentemente independientes? A medida que se sigue indagando, la comunidad espera respuestas sobre cómo se están adjudicando los contratos del almuerzo escolar y quiénes están realmente detrás de estas operaciones millonarias que afectan la alimentación de miles de estudiantes.



