El expresidente Barack Obama ha lanzado un fuerte cuestionamiento a la estrategia del gobierno de Donald Trump respecto a la inteligencia artificial (IA). Durante un evento en la Universidad de Colgate, enfatizó que confiar únicamente en el mercado y las empresas tecnológicas para garantizar la seguridad de estas innovaciones no es suficiente.
Obama argumentó que la lógica de que las empresas tienen incentivos económicos para desarrollar sistemas seguros, debido a las posibles demandas y responsabilidades financieras, no es adecuada. Según él, esto es especialmente preocupante cuando se trata de tecnologías que pueden impactar la vida y la seguridad de millones de personas. “No tratamos de la misma manera a las aerolíneas, a las farmacéuticas, ni a las empresas alimentarias”, destacó el exmandatario.
Asimismo, Obama defendió la creación de un marco regulatorio federal para la IA y criticó la resistencia de la administración Trump a implementar nuevas reglas. Mientras tanto, David Sacks, asesor tecnológico de Trump, mencionó que los desarrolladores de IA deberían ser responsables de la seguridad de sus productos, pero se opuso a la necesidad de nuevas regulaciones.
A falta de un marco regulatorio más sólido, Obama sugirió que las empresas deberían adoptar de manera voluntaria medidas para mejorar la seguridad de sus desarrollos. Sin embargo, advirtió que esta autorregulación debe ser temporal, dejando claro que a largo plazo corresponde al gobierno y al Congreso establecer las normas necesarias para el sector.



