El empresario ruso Umar Kremlev, vinculado al presidente Vladimir Putin, desembolsó cientos de miles de dólares para cubrir las celebraciones de la boda de Donald Trump Jr. y Bettina Anderson en Bahamas, según una investigación de ProPublica. Entre los gastos se incluyen el alquiler de una isla privada por más de 100,000 dólares y un espectáculo de fuegos artificiales.
Bettina Trump ha reconocido que Kremlev se encargó de las fiestas posteriores a su boda, aunque aclara que no financió la ceremonia en sí, que se realizó de manera privada el 22 de mayo con solo 18 invitados. La pareja había planeado estas celebraciones antes de cambiar sus planes iniciales, y Kremlev les hizo un «generoso regalo de boda», según afirmó Bettina en redes sociales.
Kremlev, presidente de la Asociación Internacional de Boxeo (IBA) y sancionado por Ucrania por sus conexiones con Putin, no asistió a la ceremonia íntima, pero sí estuvo presente en las festividades junto a otros ciudadanos rusos. Un portavoz de Trump Jr. indicó que la relación entre ellos surgió a través de un amigo común del mundo de la caza.
Las declaraciones del congresista demócrata Robert Garcia han generado interrogantes sobre las motivaciones detrás de la generosidad de Kremlev. Mientras Trump Jr. sostiene que se trató de un gesto personal, la situación plantea dudas sobre las relaciones entre figuras cercanas al Kremlin y políticos estadounidenses.



