CIUDAD DEL VATICANO. – En un emotivo discurso durante la audiencia general, el papa León XIV abogó por la dignidad inherente a cada persona, un valor que, según él, no está condicionado por habilidades, riqueza o decisiones. Ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro, el pontífice hizo un llamado a proteger y promover este don fundamental que, a su juicio, sigue siendo distorsionado por falsedades y manipulaciones.
El papa destacó que la dignidad humana se basa en la creación a «imagen de Dios» y enfatizó tres aspectos esenciales: la inteligencia, la conciencia y la libertad. Estos elementos, explicó, configuran al ser humano como un buscador de la verdad, otorgándole unidad y sentido a su vida, y haciéndolo responsable de sus elecciones.
León XIV instó a los presentes a enfrentar las contradicciones que obstaculizan el pleno reconocimiento de la dignidad humana y a dejar de lado el individualismo. En sus palabras, el ser humano debe ser visto como un regalo que se comparte, un proceso que se nutre de la reciprocidad y del servicio a los demás, elementos vitales para la construcción de una sociedad más solidaria.
El mensaje del papa resuena en un momento donde la percepción de la dignidad es crucial. León XIV hizo un llamado a la responsabilidad individual, resaltando que todos tienen un papel que desempeñar en la defensa de este valor esencial. La necesidad de solidaridad y cuidado mutuo se vuelve más pertinente, y el reto está en superar las distorsiones que aún persisten en la sociedad.



