El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, restó importancia al actual conflicto con Irán, afirmando que no lo calificaría como una guerra. Sus declaraciones se produjeron en una rueda de prensa en la Casa Blanca, donde destacó que las hostilidades entre ambos países han estado presentes desde hace más de seis meses.
Vance indicó que las operaciones militares de Estados Unidos duraron aproximadamente seis semanas, desde el 28 de febrero, y aseguró que las fuerzas estadounidenses lograron destruir las instalaciones nucleares iraníes. A pesar de los recientes ataques en el golfo Pérsico, el vicepresidente enfatizó que actualmente no hay un intercambio activo de fuego entre las naciones.
El conflicto, que involucra a Estados Unidos e Israel contra Irán, ha generado tensiones internacionales significativas. Además, ha impactado en el aumento de los precios de los combustibles, una situación que puede complicar la posición política del partido republicano de cara a las elecciones legislativas que se celebrarán el próximo 3 de noviembre.
Mientras persisten las tensiones en torno al programa nuclear de Irán, aún no se vislumbra una solución definitiva al enfrentamiento. Las declaraciones de Vance reflejan una postura que busca minimizar el impacto de esta crisis en la administración de Donald Trump y en la opinión pública estadounidense.



