En el IV Foro Latinoamericano de Economía Verde (FLEV) realizado en São Paulo, Brasil, se discutió el potencial de la región para convertir sus vastos recursos naturales en motores de crecimiento económico. Expertos en medioambiente y bioeconomía coincidieron en que el éxito de esta transformación dependerá de la capacidad de los países latinoamericanos para afrontar las crecientes tensiones geopolíticas y los efectos del cambio climático.
Durante el encuentro, Patricia Ellen, cofundadora de AYA Earth Partners, destacó que la incertidumbre internacional, especialmente en el contexto del conflicto entre Estados Unidos e Irán, puede abrir oportunidades para la región. La importancia estratégica de minerales críticos y tierras raras fue resaltada, dado su papel en la transición energética, particularmente en la fabricación de baterías y turbinas eólicas.
Sin embargo, el fenómeno de El Niño se perfila como un riesgo considerable para la economía y la seguridad alimentaria de la región. Carlos Nobre, científico brasileño, advirtió que el próximo episodio de El Niño podría ser el más intenso en un siglo, lo que podría agravar las sequías y afectar la producción agrícola. Ante esto, se promueven prácticas agrícolas más resilientes para mitigar estos impactos.
Los participantes también hicieron hincapié en la bioeconomía amazónica como una vía para el desarrollo sostenible, mencionando iniciativas como la próxima biofábrica de chocolate del pueblo indígena Paiter Suruí. La necesidad de fortalecer la cooperación y la innovación fue un tema recurrente, resaltando que, aunque América Latina tiene el potencial para ser un jugador clave en la economía verde, aún enfrenta desafíos significativos para concretar esta riqueza natural en beneficios tangibles para sus comunidades.



