La organización Human Rights Watch (HRW) ha denunciado este martes que las autoridades chinas están aplicando censura y control informativo tras la devastadora riada que afectó al norte de Nepal y al condado tibetano de Gyirong, en el suroeste de China. Según HRW, las voces de las víctimas de esta tragedia están prácticamente silenciadas, mientras que los medios estatales se enfocan en los informes oficiales y las operaciones de rescate, ignorando los testimonios de los afectados.
La organización resaltó en su comunicado que periodistas y medios independientes enfrentan restricciones severas para acceder a la zona afectada. Se ha reportado que algunos reporteros han sido impedidos de realizar entrevistas a familiares de las víctimas, y que el ingreso de extranjeros, incluidos periodistas e investigadores, está restringido sin autorización en ciertas áreas.
Las autoridades chinas han suspendido temporalmente la emisión de permisos para entrar a las zonas fronterizas, incluyendo Gyirong, argumentando riesgos para la población y la posibilidad de desastres secundarios. Esto ha generado críticas sobre la falta de información veraz y accesible sobre la magnitud de la tragedia, que ya ha dejado al menos 955 muertos y más de 4,400 desaparecidos, según cifras oficiales de Nepal y China.
Mientras tanto, las redes sociales en China han difundido numerosos vídeos oficiales y reconstrucciones del desastre, aunque se ha señalado la ausencia de material completo en plataformas populares. La situación sigue siendo tensa, y la falta de transparencia por parte de las autoridades chinas plantea interrogantes sobre el manejo de la información y el bienestar de las víctimas afectadas.



